¿Estamos aprendiendo?

lunes, 17 de noviembre de 2008

 


Miradas Incompletas

Los requisitos básicos para enrolarse en un grupo de voluntarios son: tener buena voluntad y mucha tolerancia. De la voluntad ni hablemos, pero tolerancia me sobra, sería iluso pensar que alguien que vive en el Perú no goce de un grado supremo de tolerancia. Tanto conductor de combi y tanto cobrador faltoso te entrenan en el dichoso arte de tener tolerancia en el Perú.


A poco de dar las 10 de la mañana, alisté algunas cosas que creía necesarias, libros, cuadernos, plumones y diversos juguetitos, que se me antojaron podría usar en alguna dinámica grupal. Al llegar lo primero que hice fue examinar el local. Constaba de un amplio patio y dos niveles completaban la construcción. Nadie de mis compañeros creía que yo podría con la misión, estábamos de acuerdo, mi mente se estaba preparando para armar una excusa, pasadas dos o tres horas.

- Me han llamado urgente de mi casa, disculpen.

Pero ya estaba allí, y estaba perdiendo el partido sin jugarlo. Así no era. La encargada del local, muy amable ella, me condujo a uno de los salones en donde se impartiría una cátedra matutina, todos los niños se pusieron de pie y me saludaron al unísono. Me sentía alguien respetado, y eso me dio una fortaleza brava.

- Hola chicos, contesté el saludo. Había algo en sus miradas, el primer vestigio de luz que no había visto por mucho tiempo, en esta oscura y sombría ciudad.


Hoy en día es claro que el Síndrome de Down en sí mismo, no es una enfermedad sino una condición de vida, y que mediante una labor preventiva se pueden manejar las implicaciones de salud, más frecuentemente ligadas a esta condición.

Dentro de este universo de glorias divinas, encontré a Luis.
- Me encanta la lectura, los libros de historia, el universo… Me decía Luis,casi sin respirar.

Solo atiné a sonreír, jamás pensé que el motivo de estar allí, me regalaría a un amigo como él. En rápida reacción, le dije:
-Felicitaciones, eres un lector fiero.

Luis me comentó que quería ser un gran profesional. Estoy seguro que así será. Apunta al cielo Luis, no te rindas. Un día te tanto leer, querrás plasmar tu vida en un libro y será un best seller, una guía para otros, será la respuesta de vida más sincera que jamás haya sido escrita.
Me divertí como no lo había hecho en mucho tiempo, valoraba al infinito, el trabajo que realizaban los educadores, y ellos parecían satisfechos con esa sonrisa de Paula, con el abrazo de Ricardo, y con tantas selectas y variadas muestras de cariño. Me pregunto si estos angelitos, tienen conciencia del mundo retorcido que hay allí afuera; tan carente de esos cariños que ellos prodigan sin guardarse nada, sin pedir nada a cambio, ni juguete, ni capricho, como recuerdo haberlo hecho yo, cuando era niño.

Según he leído, existen diversos grados y condiciones por factores genéticos, entornos familiares, sociales, culturales y hasta geográficos, que determinan la calidad de vida de los afectos con el Síndrome Down.

Ya era tarde, y mi visita se había prolongado más de lo que yo imaginaba. ¡Qué mala suerte! Dejaba atrás ese mundo que me había regalado esperanza y volvía a un mundo tan tirano y cuya única defensa personal es ser menos persona cada día. Dejaba a Luis y sus valiosos amigos, a los profes inagotables, volvía a otra realidad.




Kenzaburo Ōe, el escritor japonés ganador del Premio Nobel en 1994, tiene un hijo con similares características, estoy seguro que en sus libros tales como Una cuestión personal ó El grito silencioso, Kenzaburo ha intentado comunicarle que lo ama (a Hikari Ōe, su hijo) y que siempre será el motor de su vida.

Cada 21 de marzo se recuerda el “Día Mundial de las personas con Síndrome de Down”, que esta conmemoración nos sirva para eliminar la estúpida exclusión social que aún existe hoy en día. Porque solamente un mundo realmente unido nos dará oportunidades a todos.

La mejor receta es siempre el amor desinteresado -decía una canción brasileña.

Así lo comprendí desde ese día. No fui allí para hacerlos sentir diferentes, quería que comprendan que hoy el mundo está cambiando poquito a poco. Los que nos creemos normales, sabemos ahora que su labor dentro de nuestra sociedad es igual de importante, nosotros fuimos y somos ignorantes, pero estamos aprendiendo, perdonen ustedes, muchachos.
A veces nuestra ignorancia es atrevida.

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